Resultados

En la entrada anterior se hacía una descripción sencilla más o menos completa y de acuerdo a modelos consensuados sobre los elementos que componen un proceso. Hasta ahí estupendo, parece un mundo equilibrado y perfecto.

Da la sensación de que si adaptáramos la gestión por procesos a nuestro ámbito de servicio corporativo de gestión documental, todo sufriría una transformación mágica y misteriosa que nos pondría en la vanguardia de la gestión y cuyo resultado sería la solución inmediata a nuestros problemas.

Alguna vez hemos sido un tanto irónicos en este sentido y no dejaremos de serlo. Lo que sí debemos tener muy claro es que nada cambia si no creas las condiciones para que eso suceda, con o sin gestión por procesos.

Para mí la principal ventaja de la gestión por procesos es el nivel de compromiso que se adquiere, la orientación hacia resultados medibles y mejorables y, sobre todo, la focalización en la calidad de servicio al cliente (interno o externo), algo que tiene una relación muy directa con la naturaleza de los servicios que la gestión documental debe proveer.

Un proceso identificado, descrito e incorporado a un catálogo de servicios no hace nada, no tiene vida  propia, si detrás no hay un equipo de profesionales comprometidos, motivados, con capacidad de adaptación, flexibles, abiertos a la innovación, rebosantes de talento, inquietos, inconformistas, capaces de identificar métodos, tecnologías, procesos, soluciones, etc., e incorporarlos al día a día de su servicio, con la necesaria adaptación y personalización.

Ser capaces de entender los elementos que componen un proceso y sus relaciones es una gran ventaja para nuestro servicio de gestión documental si estamos decididos a dedicar un esfuerzo constante en perseguir, justificar, valorar económicamente, estimar implantaciones, proponer y perseguir cada una de las mejoras que entendamos que aportan valor a nuestro servicio.

Si sólo somos capaces de elaborar un catálogo de procesos, quedaremos sometidos, una vez más, a la dura realidad del plano teórico no materializado.

En resumen: trabajo, trabajo, trabajo + innovación y dosis de talento…

 Me parecía oportuno este comentario antes de continuar con algunas cosillas más sobre la gestión por procesos en las siguientes entradas.

Emilio Sanz, fecit.


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