Buenas prácticas

Para cerrar el módulo de “Toma de Decisiones”, recupero una información de un seminario* en el que se aportaban dos trasparencias relativas a buenas prácticas, una especie de recordatorio de pautas sencillas a tener en cuenta:

Al tomar una decisión considere siempre los resultados posibles: intenta adelantarte simulando los posibles resultados en cada uno de los escenarios planteados. En nuestro ejemplo, qué ocurre si considero que la mejor toma de decisión es paralizar el proyecto de consultoría y decido retirar los recursos…

Intente siempre equilibrar una intuición con un análisis lógico sólido: si bien soy más de la opinión de que es preferible el análisis lógico, recurriendo lo menos posible a la intuición.

Siempre debe sopesar el impacto de las decisiones: en el escenario planteado anteriormente, si decido paralizar el proyecto y retirar los recursos, probablemente se cree un contexto poco favorable para continuar con otros proyectos, no deje que el árbol le impida ver el bosque.

Procure evitar tomar decisiones cuando esté sometido a un plazo extremo, si puede: es lo más deseable pero muchas veces no es posible. Aquí el riesgo disminuye cuanta más experiencia previa se tenga.

Una vez que una decisión está clara es mejor tomarla pronto que tarde: sin duda alguna tomada la decisión ejecútela, de lo contrario incurre en coste y plazo.

Los resultados serán mejores si se hace partícipe a todo el equipo de proyecto: es lógico que una decisión de este tipo debe ser publicitada y tratada con las herramientas habituales de gestión, por implicar un cambio, nuevos objetivos o por la necesidad de ejecutar una conclusión anticipada.

Alguna cosilla más en la próxima entrada, antes de dar un giro a los contenido.

Emilio Sanz, fecit.

*Pido disculpas porque no recuerdo el seminario y no puedo hacer referencia a la fuente.