Funciones y responsabilidades

Probablemente en este casi 81% queda integrando un rango de personas que va desde los que no han recibido ninguna explicación, sobre sus funciones y responsabilidades, hasta los que han “sido informados” pero consideran que lo han sido de forma insuficiente o ambigua.

Uno de los principales focos de conflicto en los equipos de trabajo tiene su origen en esta mala práctica, que suele derivar en una indefinición de responsabilidades y, en consecuencia, en proyectos mal ejecutados, bajos ratios de productividad, incremento de costes y deficiente calidad del producto o servicio a entregar.

¿Quién es el responsable de esta indefinición?

Sin duda alguna el director, jefe de proyecto o responsable de ese equipo de trabajo. Si recibe indefiniciones está obligado a corregirlas o a asumir la responsabilidad de sus consecuencias sin derivarlas, tendencia muy natural en los últimos tiempos.

¿Por qué esta mala práctica?

Supongo que habrá muchos motivos, pero a mí se me vienen a la cabeza, por un lado, las carencias de habilidades en la gestión de equipos de trabajo y, por otro, la falta de experiencia del jefe de proyecto, algo que le produce inseguridad y le lleva a refugiarse en esta indefinición para no asumir las consecuencias de su mala gestión.

La flexibilidad y los equipos de alto rendimiento

Si preguntas a un mal gestor de equipos de trabajo qué entiende por flexibilidad, quizás te conteste que “su gente hace de todo” pero, también quizás, el principal deseo de los componentes de su equipo sea perderle de vista.

Un buen jefe de proyecto tiene perfectamente definido el catálogo de funciones y responsabilidades y se preocupa de ubicar a cada miembro en su posición natural.

Gregory M. Horine, en su libro sobre gestión de proyectos, enumera las características naturales de un equipo de alto rendimiento caracterizado, entre otras cosas, por su flexibilidad y capacidad de adaptación:

  • Claridad: Es el rasgo más importante. Los equipos de trabajo conocen perfectamente el proyecto, los objetivos, dónde están y hacia dónde se deben dirigir y, sobre todo, sus funciones y responsabilidades.
  • Compromiso: Con el éxito del proyecto.
  • Profesionalidad: Compromiso individual con la calidad del trabajo.
  • Sinergia: Miembros integrados trabajando en un entorno cooperativo y de confianza.

Y es así como se consigue la auténtica flexibilidad y polivalencia de un equipo de proyecto.

¿Crees que estos enfoques derivarían en un incremento de la productividad, uno de los auténticos caballos de batalla de esta crisis?

Emilio Sanz, fecit.

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